Las pandemias existen desde hace siglos y si nada vuelve a ser como antes...

Que el arte está sobrevalorado, es un discurso que se escucha muy a menudo. Por ello, es importante analizar qué es arte. La respuesta es simple y supera lo creativo, estético o innecesario. ¿Cómo no va a ser necesario? Basta con imaginar una vida sin música, sin pintura, sin escultura, sin diseño que está en todas partes.

Por: Raquel Sánchez.

arte en pandemia

Pues bien, el arte va más allá de cuadros enmarcados, de monumentos en plazas, de galerías repletas de esculturas. El arte trasciende desde el mundo físico y nos siembra una semilla para buscar algo más allá de la razón. Y es que, en tiempos como los que vivimos, cuando empezamos a sentir el arte dejamos entenderlo. Hoy más que nunca, su contexto importa. El vínculo humano que pedíamos a gritos durante el confinamiento, nos lo dio el arte. El mundo allá afuera está lleno de lógica, de frialdad, de raciocinio, de ciencia, pero para sobrevivir muchos necesitaron belleza, humanidad y locura.

La pintura, el cine, la música, todas estas áreas que nos alejan de nuestra realidad, constituyeron verdaderos escapes en una época tan difícil como lo fue y lo es esta pandemia (ahora con Paro incluido). Empezamos a escuchar de escritoras y poetas; a filósofos y aficionados. El arte sana a quien lo produce, a quien lo crea y a veces -como ésta- sana también a quien lo disfruta, a quien lo recibe.

En todos estos escenarios de pandemias que ha vivido la humanidad a lo largo del tiempo, la gente buscó siempre un refugio en el arte -en el Decamerón de Boccaccio, por ejemplo, los jóvenes pasaban el tiempo de la peste negra contando historias-. Es como ley de vida, que lo que nos prohíben es lo que más ganas tenemos de hacer. Eso pasó con los museos y espacios artísticos, espacios que se sienten necesarios cuando estás viviendo un escenario de emergencia y encierro.


Una pandemia cambia el arte y la manera en la que lo consumimos. El coronavirus puso en evidencia, por ejemplo, lo olvidado que museos tienen sus redes sociales, sus páginas web y contenido multimedia en general. Es decepcionante realmente la falta de atención a los medios visuales que existe hoy en día y que no se les dé el peso que necesitan y que es tan importante para la cultura de un país.


Momentos duros

Los artistas que necesitaban ingresos, se promocionaban como bien podían. Los museos y galerías transmitían día y noche sobre el poder transformador del arte, su capacidad para humanizarnos y guiarnos en tiempos difíciles. En todo el mundo, se cancelaron grandes espectáculos, teatro, danza, eventos musicales y exposiciones de arte.


Si bien las consecuencias son importantes para las grandes instituciones artísticas, las organizaciones más pequeñas y los artistas independientes fueron los más afectados, ya que las ventas de entradas, los proyectos internacionales y la financiación pública se fueron agotando.


Probablemente, muchos tuvieron que mudarse a un trabajo más lucrativo. Por eso debemos tener en cuenta la falta de desarrollo de nuestras instituciones culturales-artísticas y trabajar para apoyarlas.

La pandemia, también nos sirvió y nos sigue sirviendo para darnos cuenta de que el arte sí es necesario, de que de la desesperación de la gente de querer conectar físicamente nace este espacio de encontrarnos a través del arte, de escaparnos de muchas veces sin querer, obtener respuestas. El mundo real es trágico y desalentador y el arte nos abre las puertas a un mundo humano y mucho más bonito.


Al final el arte es de todos; alguien pinta y otro lo mira; alguien esculpe y otro lo admira; alguien escribe y otro lo completa. Nuestro rol como espectadores, hoy importa mucho más que nunca, porque aquellos que se atreven a escribir guiones, pintar cuadros y componer música necesitan de nosotros tanto como nosotros los necesitamos a ellos.

De no haber sido por esas personas a las cuales se les llama locos y muertos de hambre por quererse dedicar a la pintura, a la música, a la literatura, al teatro o al cine, no hubiésemos podido sobrevivir un encierro total, una pandemia. ¿Qué hubiera pasado si nadie se dedicaba al arte?es lo que más ganas tenemos de hacer. Eso pasó con los museos y espacios artísticos, espacios
que se sienten necesarios cuando estás viviendo un escenario de emergencia y encierro.
Una pandemia cambia el arte y la manera en la que lo consumimos. El coronavirus puso en
evidencia, por ejemplo, lo olvidado que museos tienen sus redes sociales, sus páginas web y
contenido multimedia en general. Es decepcionante realmente la falta de atención a los medios
visuales que existe hoy en día y que no se les dé el peso que necesitan y que es tan importante
para la cultura de un país.
Son momentos duros. Los artistas que necesitan ingresos, se promocionan como pueden. Los
museos y galerías transmiten día y noche sobre el poder transformador del arte, su capacidad
para humanizarnos y guiarnos en tiempos difíciles. En todo el mundo, se cancelaron grandes
espectáculos, teatro, danza, eventos musicales y exposiciones de arte.
Si bien las consecuencias son importantes para las grandes instituciones artísticas, las
organizaciones más pequeñas y los artistas independientes fueron los más afectados, ya que las
ventas de entradas, los proyectos internacionales y la financiación pública se fueron agotando.
Probablemente, muchos tuvieron que mudarse a un trabajo más lucrativo. Por eso debemos
tener en cuenta la falta de desarrollo de nuestras instituciones culturales-artísticas y trabajar para
apoyarlas.
La pandemia, también nos sirvió y nos sigue sirviendo para darnos cuenta de que el arte sí es
necesario, de que de la desesperación de la gente de querer conectar físicamente nace este
espacio de encontrarnos a través del arte, de escaparnos, de sin querer, obtener respuestas. El
mundo real es trágico y desalentador y el arte nos abre las puertas a un mundo humano y mucho
más bonito para vivir.
A la final el arte es de todos; alguien pinta y otro lo mira; alguien esculpe y otro lo admira; alguien
escribe y otro lo completa. Nuestro rol como espectadores, hoy importa mucho más que nunca,
porque aquellos que se atreven a escribir guiones, pintar cuadros y componer música necesitan
de nosotros tanto como nosotros los necesitamos a ellos.
De no haber sido por esas personas a las cuales se les llama locos y muertos de ham bre por
quererse dedicar a la pintura, a la música, a la literatura, al teatro o al cine, no hubiésemos podido
sobrevivir un encierro total, una pandemia. ¿Qué hubiera pasado si nadie se dedicaba al arte?

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